martes, 15 de mayo de 2018

Entrevista ilustrada: Yvan Pommaux

Yvan Pommaux nació en Vichy, Francia. Desde niño le gustaba ir al cine, jugar a rugby y, sobre todo, dibujar. Estudió Bellas Artes en Clairmont Ferrand y Bourgues. En 1972 decidió dedicarse a la creación de libros, y desde entonces ha publicado más de setenta títulos. Junto a su esposa Nicole, forma un tándem creativo en el cual él escribe (y dibuja), y ella se ocupa del color. Por Detective John Chatterton, obtuvo el Premio Alemán al Mejor Libro Infantil y el premio Max und Moritz en 1996. 
En esta ocasión, contesta con ilustraciones algunas de nuestras preguntas.


¿Qué sueñas?

«À une équation impossible»
"Con una ecuación imposible"


¿Qué profesión admiras?

« Les anciens métiers avec forges, feu, machines, pilons… les fondeurs de plaques d’égout…»
"Los antiguos oficios con forjas, fuego, máquinas, prensas... los fundidores de tapas de alcantarillas"


¿Qué te hace llorar?

«Que ces plaques soient des oeuvres d’Art»
"Que esas tapas de alcantarilla sean obras de arte"


¿Qué no te comerías jamás?

«Du cheval»
"Un caballo"


¿Cuáles son tus vacaciones ideales?

«Camping avec Nicole, je n'ai pas trouvé mieux»
"Acampar con Nicole, no hay nada mejor"


¿Qué te inspira?

«Les chats, les félins»
"Los gatos, los felinos"


Si fueras un personaje de ficción

«Le White Spirit n’était pas une essence pour laver les pinceaux! C’était moi!»
"¡El White Spirit no era un disolvente para lavar los pinceles! ¡Era yo!"


¿Ciudad o campo?

«Île»
"Isla"


¿Qué es lo que más te gusta de tu trabajo?

«Encrer»
"Entintar"


¿A dónde vamos cuando morimos?

«Encrer... jusqu'au monochrome noir»
"Entintar... hasta el monocromo negro"

jueves, 10 de mayo de 2018

Mentir para decir la verdad: las pequeñas novelas negras en imágenes del detective Chatterton


En 1999 el autor e ilustrador francés Yvan Pommaux estuvo en Caracas en el marco del III Seminario Internacional Banco del Libro “El mundo del libro-álbum para niños”. Recuperamos algunos fragmentos de su ponencia, Reflexión acerca de mi experiencia, relacionados con la creación de su personaje John Chatterton.

Como muchos autores e ilustradores de libros para niños, me intereso en los cuentos de hadas tradicionales. Tienen de todo, toda clase de cualidades: fuerza, fantasía, poesía… De generación en generación han sido transmitidos de padres a hijos, bien sea por deber o por necesidad. Por ello, un autor que desee abordar este género se encuentra en un compromiso.

Los hermanos Grimm han dado, para la mayoría de los cuentos, una versión casi oficial y definitiva. El resto es un pastiche: los lobos, tontos o gentiles, las caperucitas amarillas o verdes, los príncipes que se convierten en ranas, etc. Un pastiche brillante y divertido, pero inferior al cuento original, que a menudo ni siquiera logra rivalizar en el terreno de la fantasía.

Como autor no me sentí tentado por el pastiche. Como ilustrador, no me parecía excitante ilustrar de nuevo, una vez más, los cuentos de Grimm o Perrault, como tantos otros lo han hecho antes que yo, y mejor que yo. Pero, ¿qué le queda a uno por representar después de lo representado por Gustave Doré?


Caperucita roja, grabado de Gustave Doré

No quería ni un pastiche, ni ilustraciones en el sentido clásico del término… pero quizás tenía la posibilidad de la variación, me dije un día. Una variación respetuosa, se entiende.

Voy al cine. Veo Laura, de Otto Preminger. Gene Tierney es tan bella como el día. Veo su retrato. Nos dicen que está muerta. Ella resucita en la mitad de la película. Dana Andrews, el valiente policía, la salva, la toma en sus brazos. Y entonces pensé: las películas policíacas, el cine negro, ¿son cuentos de hadas?

 Fotograma de Laura / Detective Mark McPherson. 
Laura (Otto Preminger, 1944)


Llego a mi casa, dibujo un gato negro en impermeable. ¿Una versión noire y policíaca del Gato con botas? Allí está John Chatterton con los pies sobre el escritorio, como si fuera un detective. Así, naturalmente, surge en sus manos, no el código civil sino un recuento completo de las historias criminales célebres, llenas de ogros, de muertes, de bosques sombríos de asesinos.


Después de John, otros personajes, otros objetos comienzan a aparecer. La madre de la caperucita roja, el lobo en traje cruzado chic. Más o menos conscientemente y siguiendo algunas intuiciones, dejándome guiar por mis personajes de papel, construyéndoles el escenario que reclamaban, hice pasar lo esencial del cuento en el dibujo.



Cuando dispongo del texto y de la imagen, los utilizo, no uno primero y otro después, sino juntos, simultáneamente, y busco sacarle todo el partido posible a la imagen. Le exijo bastante. Cuento con ella para darle sentido, expresar matices, variar expresiones. Todo lo que surge de la descripción se encuentra en la imagen. He concluido que cualquier aprendiz de lector, si bien no puede leer a Marcel Proust, puede “leer” cualquier imagen tan bien como un adulto. Gracias a la ilustración, vista no como decoración, ni tampoco como un apéndice del texto, sino como medio de narración en sí mismo, puedo relatar a mi aprendiz de lector una historia relativamente ambiciosa, que él leerá por sí solo, en un libro que él hará suyo, y que quizás adorará, ¿quién sabe?


Existen, probablemente, dos categorías de autores, o ilustradores, de creadores en general: aquellos que dominan la situación, y aquellos que son dominados por ella. Yo soy indiscutiblemente parte de la segunda categoría. Pero estoy en buena compañía. Picasso decía: “la pintura hace de mí lo que quiere”. Yo no sería tan ridículo de compararme con Picasso. Pero eso no impide que a mi modesto nivel, y en el ejercicio de un trabajo más artesanal que artístico, reconozca alguna cosa de mi práctica en la fase del pintor. Siempre he tenido la impresión de estar al servicio de una historia que no me pertenece, que existe fuera de mí.

En relación a la técnica, vuelvo al ejemplo de John Chatterton. El cuento. Sumergirse en el cuento. En las grandes imágenes, “imágenes-piscina”. El cuento, pero también la novela policial, el cine negro (film noir). La historia se desarrollará como una película, las imágenes casi se tocarán. El decorado, la iluminación, las perspectivas serán un poco artificiales, como en la época del cine de estudio. Los personajes femeninos vestirán “alta costura”, como Gene Tierney, Lauren Bacall o Rita Hayworth.



Gene Tierney



Lauren Bacall / Rita Hayworth
Todos esos acercamientos conscientes o inconscientes me han llevado a una “técnica” particular: el empleo del crayón graso. Desde que uno lo difumina con el algodón, puede reducir la luz, pero también, en todo momento, envolver el dibujo en sus tinieblas, en el misterio del cuento. Además del creyón, para estos libros he empleado la tinta, el guache, la acuarela, el collage y para algunos vestidos, las tramas mecánicas transferibles para evocar las texturas de las telas de lujo, tweed, espina de pescado, etc. 



Yo hago álbumes para niños, pequeñas novelas en imágenes de la misma forma en que se dice petites formes en música. Este es mi registro y he intentado explicarlo. Es la primera vez que me dedico a este ejercicio. No estoy seguro de haber sido muy claro. De hecho, ¿habré mentido? He pretendido, por ejemplo, descubrir el contenido de mis libros después de su aparición. Es sin duda exagerado. Pero para mejor expresar la realidad de un fenómeno, uno debe hacer un poco de trampa. Como, a veces, ustedes dicen mentiras blancas… ¡es para que creas, mi niño! Mentir para decir la verdad, es una paradoja conocida, probablemente esencial, indispensable a aquel que inventa las historias.



martes, 17 de abril de 2018

Opciones editoriales: Célebres casos del detective John Chatterton

La serie del famoso detective-gato creada por el autor e ilustrador Yvan Pommaux, fue recientemente reeditada en un único libro que reúne las tres historias llenas de misterio y humor previamente publicadas en títulos separados.

Detective John Chatterton, Lilia y El sueño interminable son las tres historias que Yvan Pommaux desarrolló dentro del género policíaco y el lenguaje del cómic, con un investigador gatuno especialista en resolver enigmas relacionados con los clásicos de la literatura. Para estos casos en particular, el autor e ilustrador francés se basa en tres cuentos populares (Caperucita roja, Blancanieves y La bella durmiente) para crear el universo de personajes antropomorfos y zoomorfos de Chatterton.


Las primeras ediciones publicadas por Ekaré eran de tapa dura, medían 21x27cm y se imprimieron en papel recubierto. 

Con la edición de 2017, se propone una nueva lectura en serie de los tres casos del felino detective. Esta cuenta con un total de 117 páginas en rústica y se imprimió en papel offset. Además, se redujo a un tamaño de 24x17,4cm, más amigable entre las manos.
 

Primeros títulos publicados entre los años 1999 y 2002.


Libro que reúne las tres historias, publicado en 2017.

miércoles, 11 de abril de 2018

Oír con la mirada: sesión de cuentos inclusiva

La Biblioteca Central de Rivas-Vaciamadrid fue el lugar de encuentro de dos lenguajes ancestrales: la oralidad y los gestos. Tato Ruiz y Trinidad Moreno ofrecieron un cuentacuentos muy especial, con narración oral, música y lenguaje de signos. Carolina Lesa Brown, especialista en literatura infantil y colaboradora en diversas terapias que incorporan la literatura a tratamientos de niños con necesidades educativas especiales, comparte con nosotros lo que vivió esa tarde de oír y ver cuentos.  
«Antes de los libros, hubo voces. La memoria era un canto» escribe la narradora Janet Pankowsky. A pesar del tiempo, a pesar de la distancia, si algo ha unido a las diferentes culturas del mundo eso ha sido la necesidad de la música y la palabra. Oír cuentos conecta con ese rincón ancestral, latente, casi de fuego, que pide comunicar y compartir. 
El 16 de febrero de 2018, en la biblioteca central de Rivas Vaciamadrid, la sesión con Tato no solo nos trasladó hacia ese placer prehistórico, sino que amplió sus fronteras hacia otro lugar donde aprendimos a mirar al otro. Aquella tarde, al son del cuatro, los cuentos se oyeron, pero también se vieron, se palparon, se transformaron en imágenes, para que las personas sordas o con diversidad funcional pudieran iniciar el mismo viaje. Para ir juntos, dejamos que los niños que lo necesitaban entraran antes para conocer el espacio y hablar con el narrador. También, preparamos una anticipación en pictogramas sobre quién era Tato, qué haría y qué se esperaba del público. La pared también participó: se estrenó como contenedor de paneles en el que Tato indicaba, a través de pictos, qué venía después. Pero él no estuvo solo en el escenario: a su lado, Trinidad traducía en lengua de signos los maravillosos cuentos y canciones que salían de su voz. Incluso, nos enseñó que sus alegres movimientos respondían al carácter del narrador. 
Dice Temple Grandin, adulta con autismo y profesora universitaria: «tenemos que trabajar para mantener involucrados a los niños en el mundo». El acceso a nuestros bienes culturales más preciados, como la literatura y la música, es una necesaria forma de hacerlo. Tender la mano desde la imaginación, abrazar desde la tradición, acompañar desde el propio universo simbólico es, a mi entender, una de las formas más bellas de inclusión. «La narración oral sucede en la mirada de quien escucha», recuerda Janet Pankowsky. Y en ese diálogo, el 16 de febrero, todos nos encontramos.










martes, 3 de abril de 2018

Tradición y constancia en "Guachipira va de viaje"

Norma González Viloria, especialista en educación, folklore y literatura oral, reseña el valiente recorrido de la pequeña Guachipira por los paisajes venezolanos. Un recorrido que, además de ser un viaje por lugares emblemáticos de Venezuela, nos propone un relato lleno de tradición y perseverancia.

Ella es pequeña e inexperta. Aparentemente no está preparada para asumir ciertas tareas, muy delicadas y de gran trascendencia. Pero Guachipira ha recibido un legado, las historias de su abuela la han ido preparando como relevo. Con genuino interés indagaba: “¿cuál es el remedio para el hipo chino? ¿en dónde queda el fin del mundo? ¿las flores de manzanilla saben a manzana?”. De igual manera, en silencio, escuchaba las historias al final del día. 

Y el momento llegó. “Guachipira notó cosas muy extrañas en su casa … algo andaba muy mal”. Fue entonces cuando la abuela dijo: “Hay que buscar flores nuevas para arreglar este desastre, pero yo ya estoy muy vieja”. Allí “supo lo que tenía que hacer … Estaba sola y tenía miedo, pero batió fuerte sus alas y tomó impulso …” 

Se inicia el viaje, Guachipira recorre Venezuela en busca de flores nuevas, desde el Parque Henri Pittier hasta las costas de oriente, de allí baja por el Delta hasta Canaima, llega a los Llanos, pasa a la Sierra Nevada, continúa por los Médanos de Coro y regresa por el Waraira Repano, ese cerro que algunos llaman El Ávila, hasta llegar “agotada a casa, con un bolso lleno de flores y con tantas historias que contar que se le atragantaban en la garganta”. Pero calla y entrega las flores que recogió con ayuda de muchos, que la alentaron y guiaron en su búsqueda. 

Inolvidable la figura del anciano árbol, llamado Niño, que le entrega la flor de una bromelia. Hermosas las anémonas que Guachipira guarda en agua de mar. Y el ramo de cayenas, “tan grande y tupido que hasta podía usarlo de cama”. Las flores moradas con rayitas azules y amarillas y la otra chiquita que halló en un tepuy y su encuentro con el araguaney, lleno de flores amarillas y con la laguna verde que le ordena que se arrope entre las hojas del frailejón “porque viene la noche y te vas a congelar”. Y la iguana que le dice, en medio de la arena caliente, “no te rindas Guachipira” y entonces sigue, sigue buscando y encontrando, hasta que está lista para volver. 

Ahora, cuando la poción ha sido preparada, y mientras la saborean, después de la cena, estando todos reunidos, es el turno de Guachipira. Su voz se alza con la fuerza de su viaje, de su experiencia. Cuenta su viaje. Confirma que esas eran las flores, y habla de algunas nuevas que encontró. Es la historia de su comunidad que repite para reafirmarse y reafirmarlos. Y yo la veo. Habla con la fuerza de sus logros, relata cuán lejos ha ido y oigo cuán cerca está de su abuela y de su tradición. 

Aguardo, impaciente por escucharla de nuevo.


Norma González Viloria


Arianna Arteaga, autora de "Guachipira va de viaje", narra el cuento en compañía de la agrupación "Casa de Árbol" en los jardines de la librería Sopa de Letras en Caracas. Video de Gabo Cárdenas @gabo_cardenas


lunes, 26 de marzo de 2018

Un camino de papel que lleva al mundo | Un chemin de papier qui mène au monde

Alain Serres (Biarritz, 1956) es escritor, guionista, docente y editor. Ha publicado más de ciento cincuenta libros en diferentes editoriales. Es el fundador y director de la editorial de libros para niños y jóvenes Rue du monde (Calle del mundo), creada en 1996. Con ella ha recibido tres veces el Premio Amerigo Vespucci de Francia y dos menciones en el Bologna Ragazzi Award, entre otros premios. En 2011 visitó Venezuela de la mano de la Embajada de Francia, la Alianza Francesa y el Banco del Libro, y participó en distintos encuentros y talleres con bibliotecarios, ilustradores y editores.


¿Qué es Coup de Coeur d’Ailleurs?
Es una colección que propone a los niños de 3 a 7 años una selección de los mejores álbumes publicados en otros países. De esta manera, presentamos libros de la India, de Noruega, de Irán, de México, de Mongolia, de Japón, de Lituania, de Australia… 25 títulos hasta el día de hoy. No son libros que cuentan la historia de su país de origen, sino buenos libros creados fuera de Francia.



¿Qué buscas en un libro al momento de traducirlo al francés e integrarlo a tu catálogo?
Creo que busco un aliento universal. Solo los mejores libros para niños son portadores de esa dimensión, de ese espíritu de infancia que no conoce fronteras. En ese sentido, aun si cuentan algo completamente distinto, los buenos libros de literatura infantil y juvenil nos hablan del jardín invisible de la paz, ese lugar donde nacen los libros que saben contarle el mundo a los niños, sin importar la lengua.
«Creo que busco un aliento universal.          Solo los mejores libros para niños son portadores de esa dimensión, de ese espíritu de infancia que no conoce fronteras». 




En el caso de Guachipira va de viaje, ¿qué fue lo que te hizo escoger este libro?
¡Guachipira es un caso particular! Es el único libro de la colección que está realmente anclado en una cultura. Eso me ayudó a entender que no hay que ser venezolano para amar el hecho de conocer la flora y la fauna de ese país. Lo que me resulta interesante de ese libro, es ver cómo Guachipira salva a su familia, que envejece con dificultades, partiendo lejos de su casa hacia tierras desconocidas para llevarles, claro, ciertas plantas, pero sobre todo, un poco de aire nuevo, refrescante, innovador.





La historia de Guachipira se desarrolla en paisajes venezolanos. Los lectores de Venezuela encuentran curioso que un libro así se haya traducido a otras lenguas. ¿Qué has podido recoger de las respuestas en lectores franceses?
La pequeña Guachipira ayuda a su familia gracias a la belleza natural de los paisajes de su país, pero también gracias a su audacia. Es ahí donde reside, para mí, la bella lección de vida del libro. Incluso, lectores franceses me han contado cómo han trasladado el viaje de Guachipira a sus propias vacaciones, buscando árnica de las montañas o huellas de marmota en los Alpes. 

Cuando viniste a Venezuela hace unos años tuvimos el placer de conocerte. En aquel momento participaste en varios encuentros profesionales y generaste un impacto en el ámbito editorial local. ¿Qué sientes que te llevaste de ese viaje?
Recuerdo encuentros acogedores con los protagonistas de la literatura infantil y juvenil en Caracas. Con editores curiosos y motivados; también, por supuesto, con el Banco del Libro, donde pude reconocer un largo y testarudo camino de trabajo que siempre busca lo mejor para los niños del país; también el bello equipo de Ekaré, hogar cuya labor traspasa las fronteras nacionales; y finalmente un encuentro conmovedor en el barrio popular de Petare, con una treintena de voluntarios, especialmente mujeres, que intentan propagar la alegría de los cuentos entre los niños de su comunidad. Hay muchas llaves en los libros y es fundamental llevarlas a la mayor cantidad de niños posible. Es una batalla que nosotros también libramos en nuestro país.
«Hay muchas llaves en los libros y es fundamental llevarlas a la mayor cantidad de niños posible». 

¿Alguna anécdota de la traducción y adaptación al francés?
Traducir un libro siempre es difícil, especialmente en el caso de los álbumes para niños. De verdad aprecio que el editor y la autora del libro confiaran en nosotros para adaptar libremente la obra. En algunos casos tuvimos que ser más explícitos, en otros casos entrar menos en detalle. Lo esencial estaba en que los niños franceses hicieran un bello viaje a través del álbum y que los docentes y bibliotecarios tuviesen ganas de aportar estas vitaminas que vienen de afuera a nuestros niños. Creo que esto ha funcionado, incluso siendo un libro que viene de Venezuela, ¡entre doce mil nuevos libros para niños y jóvenes que se publican cada año en Francia!


miércoles, 21 de marzo de 2018

Dibujar un viaje: proceso de ilustración del recorrido de Guachipira

Stefano Di Cristofaro, ilustrador venezolano, fue el encargado de dibujar a Guachipira en su viaje junto con todos los escenarios que visitó. Acá nos cuenta cómo fue ilustrar imágenes de la naturaleza que le proporcionó Arianna Arteaga Quintero, así como la transformación ocurrida con la colibrí protagonista de este recorrido por Venezuela.

"Stefano Di Cristofaro ilustra el texto de Arianna Arteaga de una manera atmosférica. (...) En general, las ilustraciones impresionan por su gama de colores en distintos tonos. Transmiten lo especial de la naturaleza y la atmósfera de las diversas biosferas de ese vasto país." Selección The White Ravens 2017

"Para poder ilustrar los paisajes que Guachipira visita, investigué cómo funcionan los biomas. Pasé bastante tiempo dibujando plantas, flores, montañas; guiándome principalmente por el maravilloso registro fotográfico de Arianna y con ayuda de internet. No todo el material que se generó fue utilizado. Luego de dibujar mucho, escogí con cuidado lo necesario para dar luz al paisaje y lograr situar al lector en el ambiente, sin caer en una ilustración científica".
Primeros estudios de plantas basados en el bioma de selva nublada


Plantas de selva nublada en la ilustración final
"Diría que la intención fue capturar la sensación que despiertan estos encantadores paisajes. Para eso también hubo un importante trabajo de color para generar distinción en las paletas según el clima del lugar, tal y como ocurre en las fotografías de Arianna".

Ilustración inspirada en el Parque Nacional Henri Pittier: pruebas de color y doble página final

Ilustración inspirada en la Península de Paria: boceto a línea, prueba de color y doble página final.

Ilustración inspirada en el Parque nacional Los Medanos de Coro: pruebas de color y doble página final


"Hay algo que me gustó mucho de Guachipira como personaje y es la transformación que tuvo. Para empezar, no era un colibrí, y por ser la protagonista, comencé con dibujos mucho más complejos. Sin embargo, la técnica que se gestó con las necesidades del libro hizo que cambiara radicalmente. A medida que fui depurando las ilustraciones, me atrajo la idea de que Guachipira fuese un personaje sencillo, simple y tan pequeño que casi se pierde en los paisajes".

Primera prueba de Guachipira


Pruebas de simplificación del personaje


Guachipira: personaje final