jueves, 22 de junio de 2017

Entrevista ilustrada: Mons Snow

Javier Sáez Castán es el autor-ilustrador de Los tres erizos, La merienda del señor Verde y El Pequeño Rey. A lo largo de su trayectoria ha recibido diversos premios, incluido el Premio Nacional de Ilustración 2016 de España. En esta ocasión, compartimos con ustedes una entrevista ilustrada a Mons Snow, heterónimo que utilizó para escribir su último libro, El armario chino. ¡Vean y disfruten!


¿Qué sueñas?


¿Qué profesión admiras?

¿De dónde venimos?

¿Quién es tu mejor amigo?

¿Cómo se sale de un armario chino?

¿Qué te gusta hacer en tu tiempo libre?
Entrevista inspirada en el concepto Illustrated Interview del New York Timeshttps://www.nytimes.com/video/illustrated-interview

martes, 23 de mayo de 2017

Trazando infinitos

Adolfo Córdova es, además de escritor, periodista e investigador, creador del blog especializado en LIJ: Linternas y bosques. Para cerrar el 2016, realizó su propia selección de los mejores libros ilustrados de ese año. En el texto, incluye El armario chino de Javier Sáez Castán, un libro que "pondrá de cabeza a los lectores". Gracias a Adolfo por ofrecernos esta reseña de idas y vueltas. 



Le he dado vueltas y vueltas. Termino y vuelvo a empezar. Leo una historia y releo su reflejo. Pero, ¿hay reflejo?, apenas lo leo ya parece el original. Este álbum traza infinitos, ∞. Sus viñetas se leen siempre en viceversa. En ellas están atrapados Anna y Otto, palíndromos y esposos que van y vienen, o vienen y van, de una estancia al cuarto de su pequeño hijo, Kurt (y de regreso). Pero Kurt… "No está en su cama. ¡Qué raro!" Un momento: "¡Mira! ¡Ahí sale! Estaba en el armario". 

Ese armario rojo pone muy incómoda a la Anna azul. Ese armario azul mucho molesta a la Anna roja. No es un mueble ordinario, según advierte el anticuario Mons Snow en un texto tomado de su obra Antigüedades chinas que funciona como prólogo (¿o epílogo?) del libro, se trata del enigmático Armario Chino. Su mayor particularidad es que solo puede abrirse desde dentro. A través de él, Kurt sale de un mundo y entra a otro: ¿será el único que conoce las dos dimensiones…? O quizá todo sea un sueño para él y no haya más voluntad que la del silencioso armario.


Javier Sáez Castán (o Nátsac Zeás Reivaj, el ruso), Premio Nacional de Ilustración 2016 en España (completo desconocido en la isla de Tromelin), vuelve a entregarnos un nuevo clásico.

El tono del libro me condujo a Borges, no solo porque en él reconozco el uso de datos falsos que quieren pasar por verídicos, como el ficticio texto de Mons Snow (otro juego de reflejo entre palabras), sobre todo por aquel cuento de El jardín de senderos que se bifurcan, y su metáfora de "infinitas series de tiempos, en una red creciente y vertiginosa de tiempos divergentes, convergentes y paralelos".

Pero más allá de estar inserto en esa tradición literaria de mundos paralelos (de la ciencia ficción al terror en Lovecraft, pasando por el armario de Las Crónicas de Narnia), el libro es también un deleite visual que funciona casi como un flipbook, por su sucesión de imágenes, como de secuencia animada. La estructura en sí, es perfecta para la narrativa que soporta, ese sistema cerrado, circular, lleno de referencias metaficcionales que le dan aún más coherencia interna. "No empecemos otra vez, Otto", "Cómo se ha enredado esto. Parece como si hubiera infinitos hilos", dicen los personajes, ajenos al guiño autoparódico (lo que nos divierte más).

"El armario chino es un extraordinario libro sin contratapa", ha dicho la prensa internacional, "El armario (el rojo) del que habla ese tal Mons, me pertenece", reclamó, desde el más allá, Mao Tse-tung, "¿El título tentativo de aquel cuento de Cortázar no era La continuidad de los armarios chinos?", cuestionó un bibliotecario argentino. Y aquí voy de nuevo: vueltas y vueltas le he dado, lo cierro y vuelvo abrirlo… este peculiar libro sin contratapa, cuyas viñetas se leen siempre en viceversa, que pondrá de cabeza a los lectores.



Texto publicado en el blog Linternas y Bosques: Los mejores libros que leí en 2016

viernes, 28 de abril de 2017

El armario chino: un libro de ida y vuelta

De acuerdo con el escritor Peter Turchi, la paciencia y la disposición para aceptar la complejidad tiene una particular relevancia en nuestros días, cuando parecemos empujados a la simplificación y reducción de las ideas. En este sentido, la literatura puede recordarnos el valor y la importancia de detenernos para pensar, pero, sobre todo, para abrazar el misterio y la dificultad como puentes hacia la imaginación. De ahí que Javier Sáez Castán nos desafié una vez más con su libro El armario chino. Acá les dejamos un texto del autor-ilustrador que, más que intentar dar respuestas, invita al lector a abismarse en el enigma de su nueva obra.








1. Las crónicas de Narnia de C. S. Lewis | 2. Alicia a través del espejo. Ilustración de John Tenniel | 3. El Armario Chino de Javier Sáez Castán | 4. Etiqueta de una caja de cerillas tradicional| 5. Naipes | 6. Reloj de arena | 7. Agujero de gusano | 8. Little Nemo de Winsor McCay | 9. El armario chino de Javier Sáez Castán | 10. Alicia a través del espejo. Ilustración de John Tenniel


Texto e imágenes de Javier Sáez Castán para el encuentro en las instalaciones de IBBY México, a propósito del Premio Nacional de Ilustración 2016. 

miércoles, 5 de abril de 2017

Palabras de Arianna Squilloni sobre El armario chino

Arianna Squilloni, escritora de En casa de mi abuelos y fundadora de la editorial A Buen Paso, escribió para la presentación de El armario chino de Javier Sáez Castán un texto repleto de ideas, claves y preguntas, e incluso alguna que otra respuesta en torno a un libro extraordinario. Va aquí como memoria de un encuentro inolvidable en la librería Abracadabra en Barcelona, España. 

China está lejos, eso se sabe, tan lejos como el azul lo está del color rojo, como lo que cada uno de nosotros es lo está de lo que podría ser; lo que cada uno hace, de lo que podría hacer, como el agua del fuego.

Como todo lo que está lejos, todo lo que es otro, China nos atrae, al menos suele hacerlo, al menos lo hacía en la Europa de hace algunos siglos… Como todo lo que está lejos, nos atrae al mismo tiempo que nos da miedo y nos repele.

Javier Sáez Castán, de la mano de Ekaré, nos trae un extracto del catálogo de antigüedades chinas de un tal Mons Snow, este extracto (lleno de pequeños acertijos) nos habla del armario chino y nos ofrece un ejemplo práctico de su funcionamiento. Nos habla Mons Snow de un objeto encontrado en el barrio chino de San Francisco en 1881, cuando era joven, cuando la vida le sonreía y todo hacía presagiar un brillante futuro para él.

Mons Snow, este señor de extraño nombre especular que ahora nos escribe desde un lugar llamado Neuquén, nos ofrece todos los ingredientes de una historia inquietante, de una historia al estilo de Poe, en la que sabemos que estamos a punto de toparnos con un objeto, un catalizador del cambio y de la obsesión.

En la oscuridad de un miserable bazar, descubre Mons Snow el armario chino y con él se dará pronto cuenta de que la oscuridad puede ser luz, que el azul puede ser rojo, que la distancia que media entre lo que somos y lo que podríamos ser es una relación entre probabilidad y casualidad. Lo que nos hace aterrizar en que lo real es determinado por las circunstancias que se meten en medio. Así como en el libro se mete en medio una habitación que no solo contiene un armario chino, sino que además media entre el fuego de la chimenea del comedor y el agua de la bañera.

La distancia entre la oscuridad y la luz es la distancia que hay en un intervalo de cinco minutos, entre el revuelo causado por un gato negro que juega con un ovillo y el silencioso aletear de una mariposa blanca.

Un gato negro, una mariposa blanca, un armario chino. Entonces uno no puede evitar tener algunas ideas, pensar en ciertos conceptos que están allí, han estado allá en China desde hace tiempo incontable: como por ejemplo el hecho de que cada ser posee un complemento que es necesario para su propia existencia, la idea del doble, de manera que nada existe en estado puro (a pesar de que los padres del libro se empeñen en bañar al hijo rojo para que sea azul y al azul para que vuelva a ser rojo). Tampoco nada existe en absoluta quietud (lo quieto adquiere cara de pasmado, como el tigre en el comedor, los patos* en la habitación y el pez en el baño). Sino que todo está en continua transformación. Y que cualquier idea, mirada desde otro punto de vista, acabará pareciéndose mucho a su contraria.






El yin y el yang: opuestos, interdependientes, divisibles, generados y consumidos mutuamente, susceptibles de convertirse en su opuesto, alojados el uno dentro del otro.

Hay en todas estas consideraciones un sabor curioso, un sabor a física cuántica, al funcionamiento del mundo tal como nos lo describe esta teoría. Quizás a los chinos no les suene tan rara (por lo visto lo saben desde siempre), pero a los occidentales… Dicen que técnicamente –es decir, desde un punto de vista práctico– la física cuántica funciona, pero que los científicos y los filósofos enloquecen tratando de describirla, de darle un marco teórico, porque ¿cómo explicar unas ondas, un mundo que, si bien se describe a través de ondas, cuando las observas se transforman en partículas? ¿Son ondas o son partículas? ¿No tendrían que decidir en qué lado están? Por lo visto no. Y por lo visto el armario chino lo explica.

Nos dice que la realidad no es estática, que todo es relación, así como las diminutas partículas de materia se hacen visibles solo cuando interactúan las unas con las otras. Por eso el niño se halla siempre en una fase de tránsito a través del armario, un armario que al principio estaba oculto en el caos de un miserable bazar chino…

Es de las barracas de feria, de los lugares sórdidos, a menudo de paso, de donde salen muchos de los escenarios y los objetos de S.C. (la máquina de sueños de Soñarío, los animales prodigiosos que se encuentran en Revillodia). Hay que concentrar la mirada, focalizarla en un punto concreto y diminuto para hallar el prodigio (eso no le pasa tan solo al autor, sino que le pasa también al Pequeño Rey con sus insectos, es como si este rey mirara el mundo a través de una lente). Y, cuando das con el objeto adecuado, ya te vuelves presa de su misterioso poder desestabilizador, ese mismo poder que tan solo poseen la curiosidad, el anhelo de conocimiento, vaya, los rasgos característicos del ser humano.

Javier Sáez Castán en sus obras nos hace partícipes de sus hallazgos: y, fiel a su espíritu de feria y a los gabinetes de curiosidades, para contarlos los pone en escena, por ejemplo creando una pantomima en dos actos para representar el natural recorrido de la naturaleza y de la cadena de actos y consecuencias, en el caso de los tres erizos; o creando un interior sobrio, tres habitaciones para escenificar el funcionamiento de un objeto provisto de un poder admirable, el armario chino precisamente. Ese artefacto inquietante, capaz de enredarte en juego del que no lograrás salir porque, tal como la vida, te darás cuenta de que siempre ha estado allí contigo. En una forma u otra.

*A la hora de hablar de los patos, puntualiza el autor que la que escribe este texto también se ha quedado pasmada al perderse la imagen de transformación que encierran: ¿serán patos con la boca abierta o conejos?”


Arianna Squilloni. Librería Abracadabra, octubre 2016

martes, 4 de abril de 2017

Tardes de Altamira: Altibajos de la LIJ

En la segunda sesión de Tardes de Altamira en Ediciones Ekaré, Teresa Duran, autora y crítica de literatura infantil y juvenil (LIJ), doctora en Pedagogía y profesora del Departamento de Didáctica de la Educación Visual y Plástica de la Universidad de Barcelona y gran amiga de la editorial, despertó un interesante debate sobre los altibajos de la LIJ. Estas tardes, programadas para los últimos miércoles de cada mes, se transmitirán por Facebook Live para todos aquellos que deseen seguirlas en directo, desde cualquier lugar.


"El mundo es grande, muy grande. Aunque está lleno de cosas pequeñas, a veces muy pequeñas.
Tan ínfimas como los átomos o las células.

Las cosas grandes, a menudo, hacen sombra a las cosas pequeñas. Y no dejan verlas. O las ningunean. No sé por qué...

En este mundo existe la costumbre de oponer las cosas: lo bueno y lo malo, lo fuerte y lo débil, lo tonto y lo sabio, lo alto y lo bajo, lo gordo y lo flaco, lo claro y lo oscuro, etc.

La disparidad no es negativa, al contrario: lo distinto acostumbra a resultar atractivo y fecundo cuando se junta. Lo malo es que, demasiado a menudo, en lugar de sumar o multiplicar conceptos distintos, se les jerarquiza.

Entonces, uno de los opuestos pasa a considerarse mejor que el otro y a todas luces superior. En general se tiende a fijarse más en lo aparentemente mayor que en lo aparentemente menor, y se prefiere lo fuerte a lo frágil, lo sabio a lo a tonto, lo rico a lo pobre, etc… Y se da prioridad a lo mayor, más rico o más sabio. No sé por qué…

Son grandes los océanos, más que las tierras. De entre las tierras, parece que hay más en el norte que en el sur. Y por ello el Norte se supone más importante que el Sur. No sé por qué…

Son grandes las montañas, más que las piedras. Pero hay más piedras que montañas. Y, al fin y al cabo, las montañas están hechas de piedra…en su mayoría, ¿no?

También es cierto que las piedras son más grandes que un grano de arena, pero es de suponer que hay infinitamente más granos de arena que piedras o, por supuesto, montañas.

No lo sé, nadie ha contado cuántos granos de arena hay en este mundo. En cambio sí se pueden contar las montañas porque, además, alguien les puso nombre".


Para ver el resto del encuentro haz click en el video:





Y para todos aquellos que tengan interés, encontrarán en este enlace un resumen y el video de la primera sesión: Anna Castagnoli y Arrianna Squilloni, La experiencia como jurados en la Muestra de Ilustradores de Bologna. 


Tardes de Altamira, miércoles 29 de marzo de 2017. Barcelona, España.

jueves, 23 de marzo de 2017

Tardes de Altamira: experiencia como jurado en la Feria de Bologna

El miércoles 22 de febrero se iniciaron las Tardes de Altamira en Ediciones Ekaré, un ciclo de encuentros para conversar sobre libros ilustrados, ilustración, lectura, creación… en definitiva, dijo Irene Savino en su presentación, las “cosas que nos gustan”. Estas tardes, programadas para los últimos miércoles de cada mes, se transmitirán por Facebook Live para todos aquellos que deseen seguirlas en directo, desde cualquier lugar.

En la primera Tarde de Altamira, Anna Castagnoli (ilustradora y crítica especializada en literatura infantil, autora del blog Le figure dei libri) y Arianna Squilloni (escritora y fundadora de A Buen Paso) conversaron sobre su experiencia como miembros del jurado en la Muestra de Ilustradores de la Feria del Libro de Bologna.



En la edición 2014 de la muestra, en la que Anna Castagnoli participa como jurado junto a Kitty Crowther (ilustradora), Errol van der Veldt (director del Museo Textil de Holanda) e Isabel Minhós (editora de Planeta Tangerina), la organización de la feria les da una única pauta: elegir "cosas nuevas", que hablen de como podría ser la ilustración en los próximos cinco años.

«La muestra de ilustradores se ha vuelto la vitrina más interesante del panorama de la ilustración, 
porque siempre propone nuevos lenguajes».

En un plazo de cuatro días, el jurado debe escoger entre más de 3000 ilustradores de todo el mundo, los 60 o 70 más destacados. Cada ilustrador participa con cinco imágenes del mismo tema, relacionadas entres sí. A partir de la primera selección del jurado, quedaron 260 ilustradores con un nivel mínimo de calidad sobre el cual todos estaban de acuerdo.

«Casi no he dormido pensando qué tengo que hacer aquí, tengo que elegir ilustraciones, pero, ¿por qué? Entonces volví a pensar lo que era la ilustración para mí cuando era niña, y era algo como un mundo que tenía el mismo valor de realidad que el mundo real, pero en el cual podían pasar cosas magníficas e increíbles. Quiero elegir en estos días algo que tenga ese sentimiento de mundo maravilloso».

Los cuatro miembros del jurado tuvieron una reflexión parecida después de la selección preliminar, cada uno había establecido criterios importantes para elegir las ilustraciones: mundos increíbles y maravillosos, capacidad de dar vida a personajes que transmitieran emociones y sentimientos, la posibilidad de ver el mundo de otro punto de vista, mundos creíbles y vivos.


1. «Este gesto tiene una suspensión casi del tiempo, esa sensación de ser un mundo en el cual creo». (Ilustración: Kazuhisa Uragami)
2«En cuanto a la gráfica nos gustaba mucho a los cuatro, nos parecía muy interesante». (Ilustración: Anastasia Stročkova)
3. «La intensidad, la velocidad del gesto». (Ilustración: Arianna Vairo)
Los miembros del jurado tenían clara la idea de valorar una ilustración con sentimiento aunque la técnica no fuera perfecta. Muchas veces lo que podía contar la secuencia narrativa de cinco imágenes jugaba un papel muy importante para la selección. 

«La palabra que encontramos para definir nuestro criterio era honestidad».




4. «Un oso panda no ha vivido nunca al mismo tiempo que un dinosaurio, pero en la primera imagen el oso duerme, en la última hay un lenguaje casi de video juego y eso nos hizo pensar que quizás la realidad que percibimos no era cierta». (Ilustración: Marco Bassi)
5. «Parecía demasiado académica, pero al ponerlas en orden no solo cambiaba la posición de la cámara, también cambiaba la posición de la sombra, era un día que pasaba. Una mezcla de un lenguaje cinematográfico con algo que sólo puede pasar en el mundo del dibujo». (Ilustración: Leila Chaix)

Si alguno de los miembros del jurado no estaba de acuerdo, los otros tenían que convencerlo. Cuando alguien argumentaba bien podía cambiar la idea que los otros tenían de la ilustración, por eso, a pesar de que todos los miembros del jurado no hubieran estado siempre de acuerdo, las ilustraciones seleccionadas tienen el consentimiento de todos.

«En mi idea de ilustración para niños el único criterio que tiene que haber es esta capacidad de transmitir algo, como en el teatro o el cine, una emoción humana, y no sencillamente estética».

En la muestra 2014, uno de los rasgos comunes entre lo que seleccionaron como "novedoso" era la ausencia de color, en cambio, tres años más tarde, cuando Arianna Squilloni participó como jurado en la muestra 2017, al ver la selección «había que ponerse las gafas de sol».

«La diferencia entre lo que es infantil y adulto en mi caso fluctúa bastante».

En 2017 participaron también como jurados: Steven Guarnaccia (ilustrador y diseñador estadounidense) Jean-François Martin (ilustrador francés), Harriet Birkinshaw (editora de Flying Eye Books) y Daniela Stamatiadi (ilustradora griega).

Cuando se trataba de ilustraciones digitales, la calidad de la reproducción impresa era fundamental, la consideración del color, el tipo de papel y el acabado final,  eran muy importantes para poder apreciar la ilustración.


Cada miembro del jurado tenía puntos de vista completamente distintos, sin embargo, en la selección inicial coincidieron al escoger cinco conjuntos de ilustraciones con una tendencia de color muy parecida, aun cuando dentro de la secuencia de imágenes hubiera conceptos muy diferentes.


«En medio de todas las diferencias, había cosas que nos habían gustado a todos en la misma línea».

«Cuando pusimos en una mesa todas las imágenes que tenían cuatro o cinco preferencias, esto fue lo que pasó. ¡Había que ponerse las gafas de sol!».  


6. Ilustración: Cristina Spanò  |  7. Ilustración: Ximo Abadia  |  8. Ilustración: Ana Bustelo

La intención del jurado era hacer una selección donde se mostrara un poco el panorama general, propuestas actuales y ecos de lo que está pasando en el mundo de la ilustración. «Estaba todo lleno de zorros, nos preguntamos si está volviendo el personaje listo de los cuentos». Los temas recurrentes eran: zorros y ballenas, arquitectura geométrica, selvas y bosques exuberantes.


9. «Lo que fascinó al jurado fue la atmósfera de la noche, lo tranquila que se siente esta niña. Es esa sensación de habitar el mundo». (Ilustración: Ramón París)
10. «Tiene una síntesis narrativa y plástica dentro de la misma imagen que es fascinante, están pasando cosas increíbles allí dentro, esta vivo». (Ilustración: Manuel Marsól) 
11. «La sensación de la inmensidad que nos envuelve me pareció maravillosa». (Ilustración: Miren Asiain Lora)

El conjunto final de la muestra incluye a ilustradores de todo el mundo con estilos muy diversos, como resultado de una dinámica de debate constante entre los miembros del jurado, vital a la hora de escoger, convencer al otro, plantear dudas, defender posturas y en definitiva, ponerse de acuerdo para alcanzar un criterio de unanimidad.



lunes, 13 de marzo de 2017

Taller de gigante

Para las ilustraciones de Los últimos gigantes, François Place ensayó una y otra vez "hasta conseguir lo que tenía en mente". Antes de dar color a las imágenes con tinta y acuarela, utilizó una plumilla para esbozar los primeros trazos. Acá les dejamos algunas imágenes de figurillas, bocetos y storyboards que forman parte del mundo imaginario de este libro. 

Diente de gigante: figurilla con grabados y viñeta final

Gigante sentado: boceto a tinta e ilustración final

Gigante: figurilla e ilustración final de portada

Gigantes dormidos: bocetos en acuarela e imagen final

Storyboard a tinta e ilustraciones finales
Desde su taller, François Place nos envío generosamente las imágenes de las figurillas. Los bocetos y storyboards fueron tomados de la página web del autor: http://www.francois-place.fr/